
SINOPSIS: Kyoko, una mujer japonesa que trabaja como secretaria en una empresa cosmética en Tokio. La historia explora temas como el choque entre la tradición y la modernidad, la obsesión por el trabajo, las relaciones familiares y la condición femenina en la sociedad japonesa.
Una cotidianidad que termina por desdibujarse.
A menudo busco en la literatura japonesa esa cotidianidad salpicada de toques extraños, historias de personajes que caminan fuera del cauce establecido y que se sienten reales en su rutina diaria. En La dependienta, Sayaka Murata nos presenta a Keiko, una mujer cuya vida orbita exclusivamente alrededor de un konbini (tienda estilo 24 horas). Al principio, la novela atrapa: es cuanto menos curioso ver cómo la protagonista usa las reglas de la tienda como brújula vital en una sociedad que no deja de presionarla por su soltería y su falta de ambición convencional.
Sin embargo, para mí, la experiencia ha sido algo decepcionante por una cuestión de fondo. Aunque entiendo la crítica social que se plasma y el retrato de un Japón (hoy en día) de costumbres cerradas e incluso machismo explícito (representado en personajes que resultan verdaderamente desagradables de leer), la novela se me ha acabado cayendo en su tramo final. He podido empatizar y entender a la protagonista en su día a día, pero me ha resultado imposible conectar con la dirección (o el desenlace) que toma la historia, especialmente cuando la frontera entre la resistencia social y/o su salud mental se vuelve tan difusa.
Lo que esperaba que fuera un camino hacia la autenticidad o una evolución personal, acaba dejando una sensación muy amarga. Sin entrar en detalles que arruinen la trama, el cierre me ha parecido una claudicación. Da la sensación de que la autora termina validando los prejuicios de quienes rodean a Keiko, en lugar de permitir que su “extrañeza” encuentre un lugar propio y digno en el mundo.
Es una lástima, porque disfruto mucho de esos pasajes narrados con naturalidad sobre la rutina, pero aquí el desenlace anula la empatía que había construido con la protagonista. En lugar de sentir que Keiko encuentra su voz, me he quedado con la sensación de que la novela se rinde ante la deshumanización.
CONCLUSIÓN: La dependienta ha sido una lectura interesante para conocer esa cara más fría y rígida de la sociedad nipona, pero que falla al resolver el conflicto de su protagonista.
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