Redescubriendo TOMATES VERDES FRITOS.
Hace unos días volví a ver Tomates verdes fritos (Jon Avnet, 1991) después de muchos años. Recordaba que me había gustado, que me había dejado esa sensación clara de haber visto una gran película, pero en el camino de los años fui borrando ciertos matices, y entre ellos algunos realmente significativos para entender su verdadero valor. Era una de esas películas que dejan una sensación cálida, aunque el paso del tiempo difumine los detalles. Al verla de nuevo, me he encontrado con una historia mucho más profunda, más humana y más valiente de lo que guardaba en la memoria.











